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DESGARROS MUSCULARES

Una de las lesiones que con mayor frecuencia se presentan en el deporte, son los desgarros, que lamentablemente en la mayoría de los casos produce limitación de movimientos y la función, por lo tanto incapacita y provoca la suspensión de la práctica de actividad física.


Éstos desgarros pueden afectar al tejido tendíneo, ligamentoso y con mayor frecuencia al tejido muscular, siendo las causas autoinferidas las de mayor incidencia respecto de las provocadas por un agente externo y con más frecuencia afectadas las extremidades inferiores respecto de las superiores.

Las causas pueden deberse a mala preparación física antes del esfuerzo, mala elasticidad muscular, deshidratación, contracturas por mala dosificación del ejercicio, incorrectos gestos técnicos del deporte, golpes y hematomas mal tratados, calzado deportivo sin la capacidad de absorber impactos, etc.

Los síntomas y signos que preceden un desgarro son dolor al estiramiento muscular, al rebote en el caso de las piernas, a la palpación, cierto grado de inflamación y acortamiento que se percibe como "músculo duro", pinchazos o sensaciones punzantes. Cuando el desgarro ocurre, la sensación es de una patada o piedrazo en la zona muscular afectada, acompañado de un gran dolor y limitación funcional que incapacita o invalida al afectado.

Ante este cuadro la persona debe guardar reposo y ser trasladado de ser posible a un centro hospitalario de urgencia, para ser atendido y diagnosticado por un médico. A continuación deberá excluirse de toda actividad física que involucre al segmento lesionado ( incluso cotidiana como caminar, en los casos que afecten una extremidad inferior por ejemplo ) y guardar reposo con aplicaciones de frío para controlar la inflamación y medicamentos que el profesional médico le indique.

Dependiendo del grado de compromiso de daño y sus consideraciones ( tamaño de la lesión y estructuras afectadas ) se pueden iniciar procesos recuperativos y terapéuticos durante la segunda semana de ocurrida la lesión y las indicaciones incluyen elongaciones suaves, aplicaciones de calor y alrededor de los 12-15 días posteriores comienzan también las aplicaciones de fisioterapia. En la tercera semana se comienzan las contracciones isométricas, continúa la fisiokinesioterapia y elongaciones más intensas, iniciando actividades más dinámicas para retomar las actividades cotidianas y recuperar la normalidad. Aún así el proceso de vuelta al deporte requiere de mas tiempo e involucra un entrenamiento progresivo y supervisado por el entrenador, kinesiólogo y médico, que se puede prologar hasta la séptima y octava semana.

Como medidas preventivas sugiero entrenar la elongación muscular, hidratarse correctamente, revisar los elementos con los que se practica el deporte ( zapatillas, ropa deportiva, tamaño o peso de la raqueta, palo de golf, etc. ), los gestos técnicos correctos del deporte practicado, prepararse para el esfuerzo ( entrenar ), y reconocer cuando aparecen molestias y consultar con un especialista en medicina deportiva, para así evitar un mal rendimiento físico y la suspensión de la practica deportiva y los malos momentos y costos de una lesión, que solo nos dejará malos recuerdos y el temor de que reaparezca.

Practiquemos el deporte correctamente.

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